El sonido del shofar

30/Sep/2016

Avodotyisrael.org

El sonido del shofar

En Rosh HaShaná es obligación escuchar el
sonido del Shofar. El Shofar, es un instrumento que surge de la naturaleza
(cuerno de carnero) a diferencia de la trompeta que es creación humana. La
trompeta, en la Torá, cumple la función de llamar (a Dios o a los demás seres
humanos) cuando el que lo hace es el ser humano. El Shofar se suena, cuando
Quien llama es Dios mismo)
El sonido del Shofar se debe asemejar al de un
llanto (Ievavá). Es entonces Dios Quien “llora” por el ser humano que es quien
sigue perdido, zigzagueando por el mundo en búsqueda de significado olvidándolo
a Él. Cuando bendecimos antes de cumplir con el precepto del Shofar, decimos
“lishmoa” = escuchar, o, mejor dicho, entender el “kol” = la voz, o el
significado del Shofar (Cuerno en hebreo sería “keren”, pero sólo se puede
observar la ley con el cuerno del carnero que se denomina “shofar”, relacionado
con la palabra “lesheper” = mejorar o corregir). Comprender entonces, Quién me
llama y qué es lo que espera de mí, es escuchar la “voz”.
Los sonidos del Shofar son “Tekiá” (fijo) un
sonido largo y fijo, y “Shevarim” o “Truá” (rotura) o ambos juntos, y
nuevamente una “Tekiá”. Estos mismos sonidos eran los que se emitía en el
desierto cuando se avisaba al pueblo que el campamento de Israel seguía su
viaje. La Tekiá convoca a un lugar, la Teruá habla de desmontar y la última
Tekiá habla del nuevo lugar al cual se traslada. En Rosh HaShaná, Dios nos
convoca a desmontar nuestros vicios y prejuicios, recordar y analizar,
liberarnos de lo que no corresponde y volver a encaminarnos acorde a Su ley.
Las partes de la Amidá de Musaf (el rezo) hacen alusión a lo mismo. “Maljuiot”
(asumir la monarquía de Dios) Quien nos convoca, “Zijronot” (memorias) de lo
que fue la vida hasta el momento y “Shofarot” el sonido del Shofar que libera
del sometimiento del pasado, para volver a comenzar una nueva vida. (Así como
el Shofar cumplía el objetivo de liberar a los esclavos y los campos vendidos
en Iom Kipur del Yovel que ocurría cada cincuenta años).